domingo, 17 de enero de 2021

PERSPECTIVAS Y HABILIDADES DE LA ARGUMENTACION JURIDICA

                      SIETE PERSPECTIVAS SOBRE LO QUE ES UN ARGUMENTO

En lo siguiente, veremos siete formas de entender qué es un argumento. Algunas son más generales que otras, unas apuntan a la estructura, otras a la función de los argumentos, pero todas están relacionadas.   Todas, menos la última, la he copiado de la entrada escrita por Luis Vega en el libro Compendio de Lógica, Argumentación y Retórica (2011:66-70).

 

1.    Argumento como actividad (Luis Vega)

En la perspectiva de la argumentación como actividad discursiva, un argumento es una acción que persigue la persuasión racional de la persona o personas a quienes va dirigida. 
Es, en otras palabras, un procedimiento mediante el cual una persona trata de convencer a otras para que hagan o crean algo por las consideraciones, evidencias o razones aducidas.
Dentro de este marco, también cabe concebir los argumentos como jugadas o movimientos de un determinado “juego” de argumentación (una investigación, un debate, una deliberación o una negociación, por ejemplo.

 

2.    Argumento como producto (Luis Vega)

Argumento, en este contexto, designa un conjunto o una serie de proposiciones dirigidas a mostrar que una de ellas está justificada o acreditada debido a las demás proposiciones comparecientes.
Un argumento es ahora una unidad lingüística expresa. Esta unidad se compone de una conclusión, la proposición objeto de justificación o acreditación, una o más premisas, las proposiciones aducidas al respecto, y una dirección o un nexo inferencial tendido entre ambos extremos.

 

3.    Argumento, según Walton

Douglas Walton (1990), define el argumento como un medio sociolingüístico de intentar resolver, o al menos abordar, un conflicto entre dos o más partes.
Esto implica la existencia de una tesis o posición sostenida por alguna de las partes. 
Relaciona la argumentación con el ejercicio del debate antes que con la actividad de dar cuenta y razón de algo.

 

4.    Argumento, según Johnson

Ralph Johnson (2000) señala que un argumento consta de un núcleo ilativo (la estructura premisa-conclusión), en calidad de discurso hablado o texto escrito cuyo autor busca persuadir a un interlocutor o lector de que acepte una proposición por las razones que aduce en su apoyo, pero también comporta la disposición del argumentador a hacerse cargo de los compromisos dialécticos contraídos en la exposición y defensa de su posición.
 

5.    Argumento, según Pinto

Para Robert Pinto (2001) un argumento consiste en un conjunto de enunciados o proposiciones que una persona ofrece a otra con la intención de inducirla a aceptar la conclusión propuesta. El punto crucial es que no se busca una simple aceptación sin más, sino la motivada con arreglo a las razones expuestas en su favor. 
Pinto resume su definición señalando que un argumento es una invitación a hacer una inferencia.
 

6.    Argumento, según Blair

Anthony Blair (2004) propone que lo fundamental del argumento no es su función persuasiva, sino su fuerza normativa: 
Se da un genuino argumento cuando las razones aducidas justifican o acreditan efectivamente la conclusión, de modo que habría una especie de inconsistencia en asumir las premisas y descartar la conclusión; en otro caso, el argumento resultaría espurio o fallido.
 

7.    Elementos básicos de los argumentos

Aunque, como hemos visto, hay distintas definiciones de lo que es un argumento, nos quedaremos con una bastante sencilla que alcanza para los fines de este curso:
Argumentar es dar razones que apoyen una opinión o un punto de vista.

Las razones son las premisas y la opinión que apoyan es la conclusión​. Los argumentos están conformados por premisas o razones y conclusión.
 


    HABILIDADES PARA LA ARGUMENTACION JURIDICA


¿CON QUÉ FIN SE ARGUMENTA?

El ​objetivo básico​ de todo argumento es hacer más fuerte o aceptable la opinión que es expresada en la conclusión. Las afirmaciones que pongo como razones no las tomo al azar. Esas afirmaciones las doy porque considero que hacen más aceptable la conclusión, son razones a favor de mi opinión o punto de vista. Es decir, la función básica de todo argumento es hacer más aceptable la conclusión mediante las razones o premisas que se han expresado. Y esta es una primera manera de identificar si estamos ante un argumento: podemos preguntarnos si realmente lo que pretendía el hablante era dar razones para hacer más aceptable su opinión o punto de vista.

La argumentación es esencial para los abogados.

El Derecho es, en nuestros días, fundamentalmente argumentativo: se basa en el análisis de razones, construcción de argumentos, manejo de objeciones, ataques a los argumentos contrarios y detección de los mejores argumentos en los debates jurídicos.

Esto parece reconocerlo la mayoría de los abogados. Aunque, lamentablemente, aún no se refleja en gran parte de nuestras universidades.

Pero, realmente, ¿qué debe aprender un abogado para que podamos afirmar que sabe argumentar jurídicamente?

A continuación, verán 5 habilidades que tienen que estar, necesariamente, en el portafolio de conocimientos que debe desarrollar el abogado que busca la excelencia, la verdad, la justicia y la ética.

Esas habilidades tienen que ver con cinco competencias fundamentales que componen el estudio y práctica de la Teoría de la Argumentación: saber detectar argumentos, saber construirlos y reconstruirlos, saber evaluarlos y saber atacarlos correctamente.

En resumen, las habilidades argumentativas que debe tener un abogado son:

      I.          Detectar todo tipo de argumentos, simples y complejos, en contextos jurídicos;

    II.        Analizar y reconstruir detalladamente argumentos usuales en el Derecho;

  III.      Evaluar cuáles son los mejores razonamientos que puede usar en una discusión jurídica.

  IV.    Determinar cómo atacar los argumentos de la otra parte y manejar las objeciones a los propios.

    V.        Detectar las principales falacias que ocurren en discusiones jurídicas.


Describamos sucintamente una por una, a como sigue:

Habilidad 1. Detectar argumentos.

Consiste en saber identificar los principales argumentos y sus relaciones en el debate, con el fin de entender todo el entramado de argumentos, sean de la contraparte, de una sentencia o los propios.

Para ello es necesario comprender el contexto del debate, cuáles son los conflictos que se presentan, qué posición toma cada una de las partes al respecto y cuáles son las razones por las que defienden sus respectivas posturas.

Algunas herramientas y conceptos importantes: marcadores argumentativos, problemas argumentativos, premisas y conclusiones, funciones del lenguaje, argumentos subordinados, paralelos, concurrentes, múltiples y divergentes.

Obteniendo la habilidad 1, el abogado es capaz de:

a.     Determinar los argumentos de la contraparte y del juez;

b.     Identificar los principales argumentos que puede usar para defender a su representado;

c.      Entender de manera organizada y analítica los casos difíciles, lo que dice la doctrina, la jurisprudencia.

 

Habilidad 2. Analizar y reconstruir argumentos.

Consiste en interpretar y reconstruir detalladamente las estructuras de los argumentos del debate jurídico, según las pretensiones de las partes, con el fin de que los principales argumentos queden claramente establecidos.

Para ello es necesario aprender a manejar las operaciones de reconstrucción de argumentos y conocer la mayor cantidad posible de argumentos frecuentes en los debates jurídicos, tanto los de interpretación normativa como los argumentos generales y de razonamiento probatorio.

Algunas herramientas y conceptos importantes: adición, supresión, permutación y sustitución argumentativa, esquemas argumentativos simples y complejos, modus ponens, silogismos, abductivos, analogía, inductivos, a fortiori, a contrario, entre otros.

Obteniendo la habilidad 2, el abogado es capaz de:

a.     Detallar e interpretar lo que quiso decir el juez, la contraparte o su representado;

b.     Redactar, organizar y exponer sus argumentos de manera clara.

c.      Aumentar la rapidez con la que responde y construye argumentos.

d.     Brindar diversas interpretaciones de las normas y cómo calificar hechos.

 

Habilidad 3. Evaluar argumentos.

Consiste en saber determinar cuáles son los mejores argumentos de una discusión. No solo cuáles son los que convencen al público, sino también cuáles son más fuertes, objetivamente hablando, cuáles tienen mejor apoyo y cuáles no han sido atacados o se defienden exitosamente.

Para ello es necesario aprender a comparar la fuerza de los argumentos, identificar las falencias de cada argumento y manejar las preguntas críticas básicas ante argumentos simples.

Algunas herramientas y conceptos importantes: aceptabilidad, relevancia y fundamentación de los argumentos. Preguntas críticas básicas.

Obteniendo la habilidad 3, el abogado es capaz de:

a.     Determinar los puntos débiles de los argumentos de la contraparte.

b.     Criticar o defender con base las razones de una sentencia.

c.      Identificar los puntos débiles de los argumentos propios y cómo defenderlos mejor.

 

Habilidad 4. Atacar argumentos y manejar objeciones.

Consiste, por una parte, en aprender a trazar estrategias de ataque efectivas contra los argumentos contrarios, que los debilite lo suficiente como para que sean calificados de injustificados en el contexto del debate.

Por otra parte, implica aprender a detectar las debilidades de los argumentos propios y cómo defenderse de los ataques de la contraparte.

Para ello es necesario identificar los puntos débiles del argumento rival, hacer las preguntas críticas de distintos tipos de argumentos jurídicos y aprender los distintos tipos de ataque y defensa que existen.

Algunas herramientas y conceptos importantes: ataque refutatorio, recusatorio y socavatorio, preguntas críticas ante esquemas argumentativos abductivos, por las consecuencias, a contrario, a fortiori, analogía; efectos de ataques en argumentos subordinados, múltiples, coordinados, concurrentes y divergentes.

Obteniendo la habilidad 4, el abogado es capaz de:

a.     Atacar con fuerza y buena base los argumentos de la contraparte o del juez en una apelación.

b.     Criticar o defender mediante un análisis profundo la doctrina jurídica.

c.      Adelantarse a las posibles objeciones y trazar estrategias para defender las posturas propias.

d.     Aumentar la rapidez con la que se consiguen críticas y ataques a los argumentos y posturas rivales.

 

Habilidad 5. Detectar falacias en contextos jurídicos.

Consiste en la identificación de fallos argumentativos y errores de razonamiento que pongan en peligro la resolución racional de los debates jurídicos, así como la búsqueda de la verdad y de la justicia en contextos judiciales.

Para ello es necesario aprender una gama amplia de falacias. Además, es necesario aprender a interpretar de manera cuidadosa los textos y argumentos.

Algunas herramientas y conceptos importantes: falacia, sesgo cognitivo, paralogismo, sofisma; falacias como ad hominem, ad verecundiam, afirmación del consecuente, falacia del espantapájaros, falsa analogía, errónea abducción, la falacia del fiscal, entre otras.

Obteniendo la habilidad 5, el abogado es capaz de:

a.     Desarmar los argumentos falaces y persuasivos (pero sofísticos) de la contraparte.

b.     Criticar de manera profunda los errores de razonamiento en sentencias o en la doctrina.

c.      Mejorar la calidad de sus razonamientos y del pensamiento crítico, evitando caer en errores y falacias.

 

Bibliografía

Blair, J. A. (2004). Argument and its uses. Informal Logic, 24/2: 137-151.

Johnson, R. H. (2000). Manifest rationality: A pragmatic theory of argument. Mahwah, Nj: Lawrence Erlbaum.

Pinto, R. C. (2001). Argument, inference and dialectic: Collected papers on informal logic. Dordrecht/Boston/Londres: Kluwer.

Vega, L. y Olmos, P. (compiladores). Compendio de Lógica, Argumentación y Retórica. Editorial Trotta, 2011

Walton, D. N. (1990). What is reasoning? What is an argument? Journal of Philosophy, 87: 300-419.








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