Ciertamente, el Valor de los Valores.
Hoy quiero escribirles un poco acerca de uno de los valores más importantes que un ser humano pueda tener o pueda dar. Se trata de LA CONFIANZA y máxime en la profesión de la Abogacía la cual está íntimamente relacionada y estrechada de parte del cliente a su Abogado y viceversa. No obstante, ocurre lo mismo en todas las demás profesiones y relaciones en la vida como, por ejemplo: en la relación de matrimonio, en la relación académica, en la relación laboral, en la relación de pareja, en la relación de negocios, etc., etc.
Hace un mes aproximadamente, finalizamos un proceso judicial ordinario
que traía por más de un año con una familia, entre ellos varios hermanos, hermanas y
sobrinos siendo que en un proceso sucesorio heredaron una finca la cual tenía una
serie de disputas legales y un contrato de antena de telecomunicaciones con una
empresa transnacional con capital en Costa Rica y cuyo caso había sido
aperturado unos años atrás. A esta familia, según me contaron con amplios
detalles, los colegas anteriores contratados dejaron el caso de lado y no
dieron seguimiento por razones que a hoy desconozco. Por circunstancias que
pasan, hubo una serie de obstáculos y complicaciones en algunas instancias, así
como la confrontación con la exesposa del causante (segunda esposa, no la madre
de mis clientes) quien por muchos años mantuvo una relación distante y bélica
con la familia.
A Dios gracias y al esfuerzo realizado, el caso lo tomé en la
marcha cuando se inscribió la propiedad en el Registro Nacional con los
derechos en porcentaje para cada heredero y eso ayudó mucho, pero se vinieron
disputas, diligencias, negociaciones, y como si esto fuera poco, hubo problemas
entre la misma familia que, con paciencia y negociación, logramos superar y
unir lazos que estaban rotos. Asimismo, logramos negociar con la empresa dueña
del activo e hicimos valer el contrato con algunas modificaciones lógicamente. Para no hacer esta historia más larga ya que no acostumbro a comentar los pormenores de los casos o procesos que llevo, solo reseño para el aprendizaje, logramos llegar a un final feliz.
Les cuento esto porque al inicio dos de los hermanos que se me acercaron a pedirme
que les llevara el caso, lo hicieron con mucha vehemencia y aun cuando costó
que me comentaran los detalles de lo ocurrido, al final tuvieron el valor de
hacerlo ya que en el pasado habían atravesado una gran cantidad de malas experiencias
y no querían que les pasara lo mismo. Ustedes entenderán que me andaban a “mecate
corto” como decía el abolengo, pero yo debía comprender el porqué de esa
actitud, aun así, tomé el caso.
Conforme pasaron los días, ellos adquirieron confianza y me
depositaron esa confianza, yo también en ellos, además de mi deber, en suma, ganarme
esa confianza que era fundamental para ir avanzando y superando barreras en el
proceso.
En la profesión de Abogacía uno nunca puede prometer a los
clientes que va a ganar un caso o que el proceso va a finalizar con éxito, eso
se construye porque no se trata de un simple trámite o diligencia donde haya
que aportar requisitos y si todo es conforme, simplemente se da un resultado
positivo. Acá, el resultaba no estaba garantizado, pese a las excelentes
pruebas y recursos que teníamos en nuestras manos. Traté de hacer siempre mi
mejor trabajo; mi mayor esfuerzo, pero hay ocasiones que esto no es suficiente
y aun cuando les hice ver que el proceso podría no tener los resultados
esperados, fueron pacientes y lo más importante para mi fue que me depositaron
su confianza, insisto. Ese es el combustible que necesitaba para poder avanzar
y lograr lo que al final logramos luego de algo que se tenía por perdido.
Así pues, quiero compartirles esta experiencia vivida porque
LA CONFIANZA es fundamental y esencial a la hora de desempeñarnos en funciones
donde nos debemos a los clientes empezando por tener CONFIANZA EN NOSOTROS
MISMOS LO CUAL NOS DA SEGURIDAD; y de manera práctica las personas se acercan a
uno ciegamente a pedirles una colaboración profesional para resolver sus
asuntos controversiales. Estamos para eso; para dar soluciones en la medida que
podamos y esté a nuestro alcance. Luego, esa confianza fluye y facilita todo el
trabajo.
Está demás decirles, que hoy esa familia está muy satisfecha
y la confianza opera de manera recíproca... Creo que gané valiosísimos amigos.
___________
Según el Diccionario de la RAE 2020 (Real Academia Española) LA CONFIANZA se define como el verbo CONFIAR, dicho de otro modo: “depositar en
alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la
hacienda, el secreto o cualquier otra cosa” / “Dar esperanza a alguien de que
conseguirá lo que desea” o “Esperar con firmeza y seguridad”.
Asimismo, por definición, LA CONFIANZA es la esperanza firme que se tiene de una persona o
cosa. Ánimo, aliento y vigor para obrar (…) persona que se tiene de un trato (…) con reserva e intimidad. Dice el Diccionario La Enciclopedia de Salvat,
Volumen 5, pág. 3.665.
Las personas necesitamos
CONFIAR para poder vivir de una manera coherente. Por ejemplo, necesitamos saber que
el sol saldrá mañana por la mañana.
De la misma manera, necesitamos tener un sistema de valores
equilibrado y alineado. Es una condición necesaria para vivir una vida plena y
satisfactoria en sociedad.
Seguro que has escuchado muchas veces la expresión “con la confianza no se juega”. El mismo Simon Dolan sostiene que es el "pegamento" de las relaciones.
Sin Confianza, nada funciona.
¿Has probado a asociarte con alguien en quien no
confías? Suponemos ya que te imaginas cuál sería el resultado de esa unión… No
iría bien.
Por ejemplo también, ¿Qué ocurre cuando no confías en tu pareja? La relación,
antes o después, está abocada al desastre si la confianza no se recupera de
alguna manera.
¿Confías en ti? Si no lo haces, será muy difícil que consigas aquellas metas
que te has planteado o ayudar a otros. De ahí que LA CONFIANZA sea EL VALOR DE
LOS VALORES.
Sin confianza, nada puede sostenerse. Desde tu propia felicidad hasta tus
relaciones personales, la confianza siempre juega un papel clave, ¿O me equivoco?
La
confianza nos ayuda a seguir adelante con nuestros propósitos pese a los
reveses, el desánimo o las dificultades. En este sentido, implica la convicción
de que, valiéndonos de nuestras fortalezas y virtudes, seremos capaces de
lograr lo que nos propongamos como la experiencia que les comenté al inicio.
Este tipo de confianza se
fundamenta en las experiencias acumuladas por cada persona durante la vida,
y se desarrolla y cultiva con el tiempo, no lo digo yo, lo dicen los expertos
en el tema. Por esta razón, la confianza varía de individuo a individuo.
Alguien con experiencias positivas en relaciones de pareja, por ejemplo, no
tendrá mayores inconvenientes al afrontar una nueva relación, a diferencia de
una persona que siempre ha tenido relaciones traumáticas o dañinas en el
pasado.
Asimismo, confianza también se llama la esperanza o fe de que algo suceda conforme imaginamos, o que alguien se comporte o actúe de acuerdo con lo que esperamos.
LA CONFIANZA, pues, vendría a ser la hipótesis que nos formulamos sobre la
conducta futura de algo que no depende de nosotros. En este sentido, la
confianza borra la incertidumbre. Y dependiendo del grado de correspondencia de
lo que acontece con lo que esperábamos, nuestra confianza se fortalecerá o
debilitará. ¡Menuda verdad!
________________
Por el Lic. Luis Gerardo Rodríguez Morera | Abogado
B u f e t e R e p ú
b l i c a L e g a l
19 enero de 2023
.png)