A PROPÓSITO DEL MES DE LA PATRIA, UNA REFLEXIÓN EN MEDIO DE ESTE TIEMPO DIFÍCIL QUE VIVIMOS EN NUESTRA SOCIEDAD COSTARRICENSE.
Hoy,
en uno de los noticiarios televisivos del mediodía acá en nuestro país, dieron
a conocer una estadística realizada por expertos y muy dura de procesar, pero
es la realidad. Desde el año 2015 a este 2025, es decir en la última década, se
ha venido multiplicando la violencia en nuestro país de manera escalonada que
tan solo fue interrumpida por la pandemia, y que al pasar ésta, se reactivó y
viene en mayor crecimiento. El caldo de cultivo para que esto se diera han sido
una serie de errores y omisiones que el Estado costarricense y la sociedad
misma vienen o venimos cometiendo.
Las
políticas públicas que los últimos gobiernos han creado en materia de empleo,
seguridad social, vivienda digna, educación, seguridad ciudadana, por decir las
más destacadas, no han sido eficaces y no van acorde con los tiempos lo cual
hace que en nuestro país muchos sectores del tejido social se vean vulnerados y
perjudicados.
Una nación como Costa Rica tiene 4 pilares fundamentales que sostiene y le da vida al sistema democrático:
§ LA EDUCACIÓN
§ LA SEGURIDAD SOCIAL
§ LA SEGURIDAD CIVIL
§ EL DESARROLLO ECONÓMICO SOSTENIBLE
En
materia de educación, tenemos un claro retroceso el cual se refleja en el
rendimiento académico y nuevos conocimientos de nuestros estudiantes desde la
preescolar hasta la universitaria inclusive. Máxime con los recortes
presupuestarios que no solo en el gobierno de turno se han hecho, claro está,
en la actualidad ha sido mayúscula esta decisión hacendaria.
La
seguridad social viene en rezago y estancamiento con la deficiencia sostenida en
la atención médica puntual, largas filas en los centros hospitalarios y el
gravísimo problema de la cotización para el Régimen de Invalidez, Vejez y
Muerte que asegure una pensión digna y razonable a todos los segmentos etarios
en tiempo y espacio de manera sostenible.
En
seguridad Ciudadana o Civil, nuestro país es un abomba de tiempo, dejó de ser una bodega para el
narcotráfico, que nunca debió siquiera haber tenido ese calificativo y pasó a
ser un país de consumo y distribución desde acá a otras naciones. El consumo de
droga es tal que difícilmente haya una comunidad en este país libre de consumo.
Ese consumo lo asume la inmensa mayoría de nuestros jóvenes, adolescentes, adultos jóvenes e
incluso personas de la tercera edad. El antes alcoholismo y fumado en nuestro país
no es ni la sombra de lo que hoy es el consumo de estupefacientes de distinta fabricación
en Costa Rica. Sí, una triste realidad. A esto se suma la escalada de violencia
que se ha venido incrementando desde el 2015 y hoy más acentuada. Es difícil
contar un día en que no haya delitos de crímenes por medio de sicariato,
estamos cerca de los 600 decesos en lo que llevamos del año con el potencial
inminente de superar cifras anteriores. Este tema de la violencia es una
espiral ya que al mismo tiempo la sociedad tiende a normalizar debido a la
poca eficacia o capacidad de compeler por parte de las autoridades en materia y
el poco respaldo del ejecutivo y el legislativo en cooperar para frenar este
flagelo. Sin duda alguna, afecta directamente a la sociedad porque no hay peor situación
para la población que la inseguridad. Asimismo, la violencia genera violencia
en otros ámbitos y lo vemos con la violencia intrafamiliar, en las vías
públicas, en espectáculos donde acuden jóvenes y adultos; la falta de
tolerancia, el irrespeto a la autoridad y pérdida de valores humanos son parte
de sus componentes que atizan cada vez más la descomposición social.
Y,
por último, aunque nos quieran adoctrinar con políticas frías de que hoy
nuestro país tiene una tasa baja de desempleo en comparación con otros
periodos, en el fondo no es tan cierto. En la práctica es otra realidad. Para
que un país con un perfil como el nuestro salga adelante en el desarrollo
económico que se requiere y que así lo dicta los estándares de la OCDE, se requiere atraer más
empleo, adecuar políticas arancelarias acorde y mejorar las condiciones de
infraestructura, de esto que hablamos aun seguimos en rezago porque lo que se
ha hecho hasta ahora no ha sido suficiente y son como “apagafuegos” con tintes
políticos, lamentablemente.
No
voy a negar jamás, sería de mi parte irrazonable en decir que no se han hecho
esfuerzos por paliar y mejorar la condición en estos cuatro campos que he
mencionado. Los últimos gobiernos lo han intentado y el actual también, pero no
han sido suficientes. Se requiere reformas de fondo y políticas públicas
eficaces que nos ayuden a cambiar el ritmo que lleva esta nación la cual no es
favorable y pone en serio peligro la estabilidad democrática que tanto nos ha
costado mantener en el tiempo.
En
la actualidad tenemos un gobierno bajo el mando de un presidente que, por un lado,
ha hecho esfuerzos y ha intentado realizar algunos cambios o políticas acorde a
los tiempos, pero ha fracasado debido que no materializa los proyectos de una
manera eficiente y dinámica. Se ha equivocado al escoger una ruta bajo la corriente
del populismo, con discursos de odio como lo hacen algunos otros gobiernos del
presente y ha creado un frente de lucha y crítica no constructiva con los demás
poderes de la república, como campaña de candidato, lo cual de alguna manera ha
polarizado a la sociedad, y en eso se le ha ido el tiempo a tan solo seis meses
que concluya su mandato. De ninguna manera esto le ha favorecido y más bien se
ve aislado en el apoyo del Legislativo y el Judicial.
Costa Rica necesita como futuro presidente, una persona con amplio liderazgo, conocimiento en muchos campos, con un gran equipo humano que le apoye y una fuerte determinación. Una persona que tenga la capacidad suficiente de negociación y persuación; que nos devuelva la paz social; con una embestidura y presencia lo suficiente para recuperar la fe en la población. Un ser de valores, con carácter, pero que no le tiemble tomar decisiones siempre de la mano con el respeto, la humildad y la empatía. Con manos de hierro, pero con guantes de seda. Lo dijo Cicerón: “con Sabiduría, Justicia, Fortaleza y Templanza”.
Soy consciente que es lo ideal y que de las
actuales personas que se proponen como eventuales candidatos y candidatas,
están un poco lejos de ello, por lo de sus perfiles, planes y lo que hasta
ahora han mostrado. No obstante, quien quita, aparezca ese líder, no importa
los colores. Ojalá así sea, lo necesitamos.
Pero
ante todo esto, si queremos generar un cambio, también depende de cada
ciudadano.
Es
cierto que el Estado no está haciendo lo suficiente; que las instituciones se
han debilitado; que la sociedad ha cambiado, que hay demasiada violencia y
corrupción. Le echamos toda la culpa al gobierno, pero ¿qué estamos haciendo
cada uno por mejorar nuestra sociedad? No permitamos que la inercia de todo lo
malo que está pasando nos lleve de arrastre. Hagamos todo lo posible a nuestro
alcance para lograr una mejor sociedad, cortemos la cadena de la indiferencia,
rompamos el ciclo y ruta equivocada que lleva este país, volvamos a creer, pero
en nuestras capacidades que sí tenemos y ya verán que saldremos adelante. Este
país tiene la capacidad a través de su gente buena y de valores que es la
mayoría. El punto negro en la sábana no debe ser motivo de resaltar y que haga
más ruido; que sean nuestras buenas acciones las que materialicen un mejor
presente y un mejor mañana. Sepamos elegir a nuestros representantes; sepamos
ser libres, no siervos menguados como dice el Himno al 15 de septiembre.
En
nuestras manos y en nuestras mentes está la solución, unamos esfuerzos y
salgamos de esta oscuridad a la luz del camino de una nación que nos necesita
hoy más que nunca, tenemos la capacidad y juntos lo podemos lograr cada quien haciendo
buenas acciones, cambiando nuestra forma de pensar y actuar, desde cada uno de
nosotros para con nuestras familias, colaborando con la sociedad, desde el
campo hasta la cuidad, ayudando a quien necesita, mejorando nuestro entorno,
apoyando los buenos proyectos, volviendo a nuestros valores que nos hicieron
llegar hasta acá y los hemos olvidado, teniendo fe, perseverancia, tolerancia,
amor, esfuerzo, sacrificio, honor y determinación.
La
responsabilidad es de cada uno, el poder lo tiene cada individuo dentro de su
ser, y si unimos esfuerzos sacaremos adelante a este país, no quepa la menor
duda porque ya ha sido demostrado.
15
de septiembre de 2025. Un ciudadano, quien les escribe.
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